Tras semanas de espera, y desde que en diciembre comenzase un notable Calentamiento Súbito en la Estratosfera -aunque más progresivo que súbito-, por fin podemos confirmar ya la ruptura del vórtice polar en este inicio de enero.

Dicho evento finalmente materializado, nos deja a partir de ahora un panorama más que interesante de cara a las próximas semanas, a la espera de, muy probablemente, importantes descuelgues de aire muy frío hacia los grandes continentes, aunque habrá que ver de qué manera afectaría a España.

De momento, 2019 ha comenzado igual que despedimos el pasado año; con tiempo estable y tranquilo en la mayor parte de la península Ibérica, a excepción de las nieblas que, en algunos puntos, están dejando días grises y realmente invernales, visibilidad muy reducida e incluso episodios importantes de cencellada o niebla engelante.

Mientras tanto, los cielos se muestran soleados en el resto del país junto a un ambiente también generalmente frío, y todo ello prácticamente sin precipitaciones. La pregunta es: ¿hasta cuándo?.

-Antes de continuar, aconsejamos tomarse este tipo de informaciones sobre el vórtice polar, calentamientos en la Estratosfera y sus consecuencias etc, con la mente bastante abierta y entendiendo el funcionamiento de una ciencia tan compleja como la meteorología, de la que todavía se desconocen muchísimas cosas, y más aún en temas de interacción Estratosfera-Troposfera.

Es aconsejable, por tanto, no hacerse ilusiones con ‘un invierno extraordinario de frío y nieve’ o falsas creencias parecidas. Todos queremos ver nevar en nuestra puerta de casa, pero eso no siempre es posible. Estas publicaciones tratan, pues, de hacer un seguimiento de las posibles consecuencias de este fenómeno estratosférico en el presente invierno.

 ANTICICLÓN PARA RATO, PERO A LA ESPERA DE CAMBIOS 

A corto y medio plazo parece que el anticiclón continuará acompañándonos, en mayor o menor medida, hasta prácticamente mediados de enero, salvo por una pequeña entrada fría para este 9-11 de enero que detallaremos más adelante. Sin embargo, la segunda mitad del mes podría ser clave en el desarrollo de un tiempo mucho más invernal para gran parte de Europa.

Y es que no debemos olvidar que ahora mismo aún sigue en proceso el Calentamiento Súbito Estratosférico del que hablamos en diciembre aquí, y que podría desencadenar cambios bastante notables alrededor de todo el hemisferio en las inmediatas semanas.

En estos momentos dicho fenómeno se encuentra en su máximo esplendor, con un calentamiento que ya ha invadido gran parte del Ártico (en la Estratosfera), perturbando enormemente la estructura del vórtice polar e incluso dividiéndolo en pequeños sub-vórtices (hasta tres!).

Es ahora -ya sí una vez ocurrido el evento- cuando conviene prestar mucha atención a cómo vayan evolucionando las previsiones a lo largo de este enero/febrero.

Bien es cierto que la ruptura del vórtice polar este año no se ha producido de forma tan violenta como otros inviernos, por lo que su posible ‘reflejo’ en la Troposfera quizás pueda ser algo más discreto de lo que mucha gente está esperando.

Es más, al haberse dividido en tres pequeños vórtices y no en dos como debería ocurrir en una ‘división perfecta’, quizás las posibles consecuencias sean distintas respecto a lo habitual al haber quedado una configuración relativamente poco común.

Además, parece que los propios restos del vórtice realizarán movimientos muy erráticos y alguna que otra fusión entre sub-vórtices en lo que serían claros intentos de regeneración del vórtice principal, por lo que todo esto añade aún más incertidumbre a medio y largo plazo: pero así es la meteorología.

No queda más remedio que seguir atentamente los pronósticos diarios y semanales de los principales modelos, y aprender con todo lo que vayamos viendo. También conviene seguir la tendencia de la Oscilación del Atlántico Norte y, sobre todo, la Oscilación del Ártico, que deberían apuntar a valores negativos (disponibles aquí).

De momento, ya estamos viendo el persistente bloqueo anticiclónico que se ha formado sobre el Reino Unido este diciembre/enero, con variaciones puntuales hacia Islandia y Escandinavia que desencadenan los primeros desalojos importantes de aire muy frío hacia Europa del Este, aunque por el oeste europeo nos mantenemos todavía bastante al margen.

 TENDENCIA A CORTO-MEDIO PLAZO 

Por ahora, parece que Europa del Este seguirá siendo la zona de ‘desalojo’ principal de estas masas de aire muy frío a través de nuestro continente, aunque las propias variaciones de la dorsal y el anticiclón sobre Reino Unido estos próximos días provocarán una entrada de aire polar la semana que viene en Europa Central, que incluso se dejaría sentir (en parte) también en España.

Comenzaría el martes-miércoles, 8-9 de enero, con la formación de un extenso pasillo de vientos del norte sobre gran parte de Europa, cambiando a noreste a lo largo de la semana y alcanzando a la península Ibérica desde Francia con algunas nevadas en Pirineos, Cordillera Cantábrica y, en menor medida, Sistema Ibérico y Central (cara norte principalmente).

En el resto, y salvo algunas precipitaciones en puntos del Mediterráneo, la entrada fría sería mayormente seca o incluso sin apenas nubosidad, por lo que se notaría únicamente en los termómetros.

Aún así, es invierno a pesar de todo, por lo que no podemos vincular esta próxima entrada fría a lo que viene ocurriendo estas semanas en la Estratosfera.

 OJO A LARGO PLAZO… 

Pero la cosa se pone mucho más interesante en la segunda mitad de enero, con tendencia a que el actual bloqueo del Reino Unido se retire hacia el oeste, permitiendo así que una enorme región de bajas presiones y aire frío se mueva desde el Ártico hacia el lado europeo, afectando con especial intensidad a Escandinavia y todo el norte/noreste del continente en general.

Como vemos en el mapa superior, a largo plazo (finales de enero), las previsiones semanales insinúan una tendencia muy fría para gran parte de Norteamérica y Eurasia, con cierta conexión Europa-Rusia/Siberia.

¿Puede ser esto un indicio de que para entonces hablaremos de una circulación retrógrada de aire muy frío desde Rusia hacia Europa? De ser así, sería la consecuencia típica de un Calentamiento Súbito Estratosférico!

Aunque, recordemos, una de las consecuencias más habituales para la península Ibérica no es tanto la llegada de ‘frío extremo’ (debido a nuestra mala ubicación geográfica en Europa), sino la llegada de precipitaciones desde el Atlántico, al menos en la mayoría de ocasiones.

Algunos de los grandes modelos contemplan ya la formación de anticiclones relativamente cálidos sobre el Ártico a medio plazo, ayudando también a que gran parte de ese aire frío descienda hacia el sur. Sin embargo, el problema es que todavía sigue sin haber suficiente unanimidad.

Y es que aún es algo pronto para saber en qué puede acabar todo esto, pero es innegable que, con una situación tan agitada como la que tenemos actualmente en la Estratosfera, hay muchas razones para pensar en un invierno muy entretenido para amplias zonas. Toca seguirlo de cerca.

 

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