Mucho se está hablando a lo largo de este mes de diciembre del Calentamiento Súbito Estratosférico actualmente en proceso, así como de una posible ‘blanca Navidad’ o ‘invierno especialmente frío para España’, aunque de momento no parece que este fenómeno vaya a traer grandes consecuencias meteorológicas para la península Ibérica en lo que resta de año; al menos no de momento.

Para aquellos nuevos lectores que no sepan de lo que estamos hablando, se trata del mismo fenómeno que el pasado invierno acabó ‘de un plumazo’ con gran parte de la sequía que venía padeciendo la mayor parte de España, gracias a un carrusel de borrascas atlánticas que aportó una increíble cantidad generalizada de precipitación.

Pero si todavía no sabes de lo que estamos hablando, a continuación te damos más detalles sobre los Calentamientos Súbitos Estratosféricos y las consecuencias reales que pueden llegar a provocar a nivel del suelo en las latitudes medias.

 ¿EN QUÉ CONSISTE ESTE FENÓMENO? 

Primero de todo, y antes de entrar en demasiados detalles, debemos conocer y entender las condiciones normales de la Estratosfera polar en los meses invernales.

Durante el invierno, una enorme masa de aire extremadamente fría y persistente acaba formándose sobre el Ártico, siendo especialmente evidente a unos 25-30 kilómetros de altura sobre la superficie terrestre (en la Estratosfera) con temperaturas de -80ºC; esto es lo que llamamos ‘Vórtice Polar’.

Para entenderlo mejor, habitualmente se hace la comparación con una gran peonza de aire frío que gira constantemente sobre el polo. Y es que allí, dentro de aquella circulación de vientos cerrada alrededor del Ártico, encontramos alojada una gran parte de las reservas de aire frío de todo el hemisferio norte.

Sin embargo, algunas zonas del hemisferio a la altura de la Estratosfera se calientan excesivamente en determinados momentos del otoño-invierno, provocando que esa ‘peonza’ con la que nos referimos al Vórtice Polar acabe por desequilibrarse y desplazarse de su zona habitual.

En el ejemplo que estamos usando, es como si golpeáramos nuestra peonza con la mano o con cualquier objeto para desequilibrarla, de forma que aquello con lo que la golpeamos sería el propio calentamiento que aparece alrededor del vórtice, con todos los forzamientos térmicos y dinámicos que ello conlleva.

A veces, si el calentamiento es muy fuerte, el Vórtice Polar puede llegar a dividirse en dos partes, de modo que esos dos vórtices menores resultantes tienden a desubicarse muy notablemente y a descender de latitud, provocando eventos de frío extremo (olas de frío) en Norteamérica, Europa y/o Asia.

Dependiendo de la intensidad del calentamiento en la Estratosfera y del ‘arreón’ que provoque en la estabilidad y estructura del Vórtice Polar, el reflejo de este fenómeno en la Troposfera (donde estamos nosotros) será más o menos evidente, aunque cabe mencionar que un Calentamiento Súbito Estratosférico NO SIEMPRE tiene por qué materializarse en la Troposfera.

Esta particular ‘guerra’ de forzamientos que mencionábamos anteriormente entre el vórtice y la burbuja cálida asociada al propio calentamiento es fácilmente apreciable en la animación superior, en la que vemos el estado de agitación y estrés al que está sometido actualmente el Vórtice Polar.

Todo ello como consecuencia de un calentamiento estratosférico múltiple, con su máximo principal entre Alaska y Canadá, junto a otro máximo incipiente y algo menos intenso sobre Europa, que posteriormente podría desencadenar un calentamiento masivo sobre el mismísimo Ártico a principios de 2019, pudiendo así partir el vórtice en dos partes (esto ya sí, previsiblemente, con efectos más evidentes o, como mínimo, con mayor probabilidad de que haya consecuencias a lo largo de enero).

 ¿QUÉ EFECTOS PUEDE PROVOCAR? 

Tras un evento de calentamiento en la Estratosfera y, sobre todo, cuando se da una ruptura del Vórtice Polar (algo que por ahora no se contempla, aunque quizás sí, como hemos visto, para principios de 2019), suele haber tendencia a la formación de anticiclones de bloqueo en latitudes polares.

Bloqueos anticiclónicos en zonas clave como Groenlandia-Islandia o Reino Unido-Escandinavia que hacen que las borrascas tengan que circular por latitudes más bajas de lo habitual, de modo que, en nuestro caso, acercan un tiempo suave y lluvioso desde el Atlántico a todo el sur de Europa.

Estas consecuencias directas pueden verse muy bien reflejadas en la tendencia negativa de índices como la Oscilación Ártica (-AO) o la propia Oscilación del Atlántico Norte (-NAO), algo que, de hecho, ya se contempla a medio-largo plazo, aunque todavía no de manera demasiado evidente.

 LLUVIAS, PERO A LA VEZ TAMBIÉN… 

Otro de los efectos principales que suelen tener estos bloqueos en latitudes polares es el bombeo de frío intenso desde latitudes altas a latitudes medias; en nuestro caso, desde Rusia o zonas próximas a Escandinavia, conducido precisamente por la presencia de un anticiclón en algún punto del norte europeo que genera vientos de largo recorrido continental vía Rusia-Centroeuropa.

El problema aquí es que sólo cuando los vientos se invierten sobre Europa (de este a oeste) es cuando es factible una situación de frío más fuera de lo normal, como es el caso de las populares Siberianas.

En Europa es más complicado tener una situación de ola de frío en comparación con otros continentes más continentales -valga la redundancia-, ya que el templado océano que tenemos a nuestro oeste y noroeste, el Atlántico, tiende a suavizar cualquier masa de aire frío que se desprenda de latitudes polares y que siga los movimientos habituales de la circulación general sobre el Atlántico.

 ¿CUÁL ES LA SITUACIÓN ACTUAL? 

Como decíamos anteriormente, de momento habrá que esperar para ver una ruptura evidente del Vórtice Polar, aunque el propio vaivén de movimientos bruscos del vórtice en la Estratosfera a lo largo de este diciembre podría estar ya ‘preparando el camino’ hacia un panorama bastante interesante de cara a este invierno.

Algunos modelos empiezan a intuir la tendencia anticiclónica en latitudes polares que suele caracterizar a las semanas posteriores al inicio de este fenómeno, lo que podría ser un primer aviso.

En la siguiente animación podemos ver cómo las bajas presiones presentes actualmente alrededor del Ártico (colores azules al inicio de la animación), serían reemplazadas por zonas de alta presión a lo largo de esta segunda mitad de diciembre (colores rojizos sobre el Ártico), aunque por ahora no todos los modelos lo muestran igual.

Es por esta razón por lo que todavía es arriesgado hablar de una ‘blanca Navidad’ o, mucho menos, de ‘un invierno especialmente frío’, ya que primero habría que ver de qué manera se desarrollará este evento de calentamiento -más progresivo que súbito- en la Estratosfera.

De momento, lo que tenemos que vigilar primero es que empiecen a formarse anticiclones en latitudes altasDe ocurrir, quizás el escenario más probable después sea la llegada de profundas borrascas al oeste de Europa con precipitaciones también aquí en la península Ibérica, sobre todo cuanto más al oeste.

Uno de los grandes problemas de que se produzcan dichas irrupciones de aire frío hacia latitudes bajas es que casi siempre lo suelen hacer por Norteamérica; un lugar muy continental y mayormente plano, donde el frío tiene absoluta libertad para moverse hacia el sur y de forma masiva.

Pero cuando todo ese flujo de aire gélido vierte al Atlántico, violentas borrascas se generan frente a la costa este de EE.UU e impactan con fuerza de manera persistente contra el continente europeo, junto a un chorro polar muy potente.

Bajo esas circunstancias, lo lógico es pensar que tendríamos un tiempo generalmente suave y lluvioso en la península, pero la cosa está en cómo se alternarían en Europa dichos periodos lluviosos atlánticos y, a la vez, esa posibilidad de situaciones de aire frío retrógradas a través de nuestro continente, como ya ocurrió durante el invierno pasado.

En cualquier caso, estaremos pendientes estas próximas semanas. ¡Gracias si has llegado a leernos hasta aquí! : )

Artículo por: Javier Piñero Fuentes

 

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8 COMENTARIOS

  1. Muy bien explicado y ademas templando las altas expectativas que se han generado ante la posibilidad de un invierno gélido en algunas paginas.
    Como muy bien explicáis primero tiene que haber propagación a la troposfera(vamos a ver si el vórtice se rompe en dos a primeros de año que esta apunto en algunas salidas) y luego ver como se colocan las piezas.
    Saludos.

    • Esperemos que se rompa y seguiremos atentos a tus reportes también 😉
      Estás haciendo un muy buen trabajo, iniciando a gente en las curiosidades de este mundillo.
      Muchas gracias a ti y a todos los que intentáis hacer este tema más entendible a los paganos como yo

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