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La tendencia a medio plazo vuelve a mostrarse inestable para la península Ibérica con la posibilidad de nuevos descuelgues de aire frío y precipitaciones; algo que no es novedad después de una primavera bastante revuelta en muchas zonas debido al paso de numerosas perturbaciones.

El anticiclón de las Azores parece que se niega a tomar posiciones al oeste peninsular, por lo que el sol y las altas temperaturas no acaban de imponerse de manera prolongada todavía. De hecho, el anticiclón que estos días nos ha traído bastante calor y un tiempo generalmente tranquilo (salvo tormentas puntuales) se traslada ya hacia el norte de Europa, a Escandinavia, para volver a dejar el camino abierto a la inestabilidad hacia la península.

A lo largo de este fin de semana se producirá el descolgamiento de una extensa masa de aire frío y la formación de una borrasca en el Atlántico, frente a la costa occidental peninsular, que podría acabar acercándose a nosotros en el transcurso de la próxima semana coincidiendo con el inicio de junio.

De esta forma, las lluvias podrían volver a ganar protagonismo en muchas zonas a través de algún frente y, sobre todo, en forma de tormentas. El mapa que encabeza esta noticia corresponde al pronóstico semanal del modelo del Centro Europeo (ECMWF), indicando claras señales de un patrón inestable a medio plazo para zonas del oeste y centro-norte peninsular.

Es un mapa muy interesante porque nos está insinuando el tipo de situación a través de la distribución de esas precipitaciones que, en muchos casos, están asociadas a la cara sur de zonas montañosas de la mitad oeste, como si de una situación de ábregos se tratara. Incluso en Canarias las anomalías son también en la cara sur de las islas.

Obviamente, una situación de ábregos en esta época del año ya es difícil que se produzca, o al menos no con la misma efectividad que meses atrás, pero unas dimensiones grandes de la borrasca en cuestión sí podría ser suficiente para desarrollar la entrada del típico frente, con lento desplazamiento, que deje algunas cantidades relevantes en la mitad oeste peninsular. Habrá que vigilar ese aspecto.

Incertidumbre en la posición de la baja

Con todo lo anterior, y aunque esas anomalías de precipitación sean bastante notables en la previsión del modelo europeo, lo cierto es que, a fecha de hoy (27 de mayo), existe bastante incertidumbre en los movimientos que realice esta nueva perturbación en el Atlántico la semana que viene. Se barajan dos escenarios principales:

  • En el primer escenario, la borrasca queda relativamente lejos de la península y apenas se produce una cierta inestabilización en zonas puntuales, además de que el calor continuaría con nosotros.
  • En cambio, en el segundo escenario, la borrasca se acercaría a la península desde el oeste y dichas precipitaciones afectarían a gran parte del territorio, junto a una bajada generalizada de temperaturas.

Esto es justo lo que hemos tratado de mostrar de manera resumida en el mapa superior, donde vemos la diferencia que hay entre las previsiones americanas y europeas respecto a la posición de la borrasca en relación a la península para una misma fecha.

Y hablamos en condicional («podría», «afectarían», etc) porque ya saben cómo funciona la meteorología en el medio y largo plazo… con la incertidumbre siempre presente.

Por tanto, conviene tomar las previsiones con la precaución que merece, y más aún en mitad de esta pandemia en la que no se están pudiendo recabar todos los datos suficientes para una correcta simulación en los modelos. Estaremos atentos para ver en qué queda todo.

 

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