Los termómetros descienden ya hasta valores realmente extremos en muchas zonas del norte de Asia, donde el frío y la nieve son los principales protagonistas.

El otoño avanza con ganas por las latitudes medias de nuestro hemisferio, pero el invierno más extremo se está dejando notar ya en amplias zonas de Rusia o el norte de Canadá y Estados Unidos en estas últimas semanas.

Aquí en la península Ibérica, también en este último par de semanas hemos asistido a un gran cambio de patrón en las temperaturas, terminado ya definitivamente con los cálidos valores que venían acompañándonos persistentemente desde hacía bastante tiempo.

Incluso en estos últimos días con un tiempo invernal en zonas medias y altas del norte peninsular, con vientos del norte, caída de temperaturas y precipitaciones en forma de nieve principalmente en áreas de Pirineos y la cordillera Cantábrica.

Sin embargo, nuestro frío o el de otras zonas de Europa nada tiene que ver con el que están empezando ya a registrar en las extensas llanuras de Rusia, donde persiste normalmente una enorme cantidad de aire frío ártico a partir de esta época del año, asociando temperaturas realmente extremas.

Estos últimos días se han medido valores mínimos por debajo de los -25, -30 y hasta ¡-45ºC! en algunas poblaciones del interior de Siberia. Concretamente en la que es considerada como una de las zonas pobladas más gélidas del planeta, en Oymyakón (Rusia) al noreste de la república de Sajá, en el este de Siberia.

Allí la temperatura media durante los meses más fríos del invierno es de unos -50ºC, con una temperatura mínima absoluta de casi ¡-70ºC! medida un 6 de febrero de 1933, y reconocida de manera oficial.

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Y es que el frío extremo comienza ya a ganar terreno en esta época del año por dichas zonas remotas de Rusia, junto con continuas nevadas en la mitad norte de los grandes continentes de nuestro hemisferio.

La figura superior refleja la evolución de las nevadas caídas en todo el mundo durante los últimos 20 días aproximadamente, destacando precisamente ese avance del invierno hacia latitudes cada vez más bajas, con nevadas extensas en Norteamérica y en todo el norte de Eurasia.

También observamos en color amarillo la regeneración de hielo marino en el ártico (parte superior del mapa) a medida que la noche se impone en las latitudes altas.

En cambio, la banquisa antártica (parte inferior) poco a poco va menguando con el regreso del Sol a toda la zona, y debido también a la destrucción de hielo como consecuencia de violentos temporales con temperaturas más suaves, que sacuden y agrietan la superficie helada.

Estos días también se ha producido la primera nevada de la temporada en Reikiavik, la capital de Islandia. Algo que también podemos observar en el mapa de evolución de las últimas nevadas, con la aparición de nieve en gran parte de Islandia.

Esperemos que pronto la nieve también haga acto de presencia en la península de manera más evidente que en estos últimos días, ya que hasta ahora únicamente se han restringido a las montañas del tercio norte peninsular.

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