¿Por qué humean ríos y embalses en días fríos? Fenómeno ‘Humo Ártico’

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Es típico que en estos meses fríos del año veamos la aparición de nubes bajas o nieblas en valles y zonas próximas a casi cualquier masa de agua, que habitualmente vemos en forma de bancos nubosos muy densos a ras de suelo, reduciendo notablemente la visibilidad.

Sin embargo, a veces también podemos observar otro fenómeno más particular, en forma de humo o neblina ‘serpenteante’ sobre un determinado río o embalse. Un ejemplo de esto lo vemos perfectamente en la imagen de portada.

Se trata de lo que se conoce como humo ártico; un fenómeno que tiene mucho que ver con la diferencia de temperatura del agua y la masa de aire que la sobrevuela.

Y es que es precisamente en esta época del año cuando el fenómeno aparece con mayor frecuencia en numerosos puntos de nuestra geografía y, en general, en otras muchas zonas también del resto de las latitudes medias, sobre todo con la llegada de los primeros episodios de frío.

Ríos, lagos, embalses o incluso el propio mar se encuentran a una temperatura mucho más suave que la temperatura del aire en determinados momentos del día, en este caso contrastando con el intenso frío al amanecer.

Una masa de aire a temperatura muy baja, en comparación con una temperatura del agua algo más templada, hace que la humedad acabe condensándose sólo en una estrecha capa sobre la superficie del agua, haciéndose visible la ‘zona de contacto’ entre ambos focos de frío/calor.

Este fenómeno es bastante habitual en latitudes polares, donde el mar o la superficie de lagos y pantanos ‘humea’ en presencia de aire muy frío, de ahí su particular nombre.

Es frecuente verlo también en los Grandes Lagos, en norteamérica, cuando se producen los enormes desalojos de aire frío-ártico invernales a través de Canadá y Estados Unidos.

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