Con la llegada oficial del invierno estos días, también se producen algunos aspectos interesantes que merece la pena mencionar. Uno de ellos es el hecho de que el solsticio de invierno se da en el momento en que la Tierra se encuentra más cerca del sol.

El perihelio (como se le llama al punto de la órbita más cercano al Sol) se dará el próximo 3 de enero, con una distancia de la Tierra al Sol de unos 147 millones de kilómetros; 5 millones de kilómetros más cerca que en el afelio (el punto más alejado).

Esta circunstancia de que el momento más frío del año en nuestro hemisferio tenga lugar en el punto más cercano al Sol puede parecer bastante extraña y contradictoria, sobre todo teniendo en cuenta que si estamos más cerca del Sol las temperaturas deberían ser hipotéticamente más altas, ¿verdad? ¡Pues no es así!

Todo se lo debemos a la inclinación del eje de la Tierra con respecto al Sol, ya que en el invierno boreal (del hemisferio norte) los rayos solares inciden de manera mucho más leve que durante el verano, con menos horas de luz y situándose el Sol en su punto más bajo en el cielo, tal y como trata de ilustrar la figura que encabeza este artículo.

Noche polar en el ártico

El inicio del invierno también supone llegar al ecuador de la noche polar en las latitudes altas de nuestro hemisferio (allí, en esta época del año, no amanece en ningún momento de la jornada). Noche polar que comenzó en el mes de septiembre con el inicio del otoño, y acabará la próxima primavera.

Hasta entonces, la noche seguirá reinando en la mayor parte del Polo Norte, sin recibir apenas radiación solar y permitiendo así la acumulación constante de aire frío. Será ese aire frío el que, posteriormente, sea desalojado a latitudes más bajas durante el invierno con irrupciones polares hacia extensas regiones de Norteamérica, Europa y Asia.

Dicho enfriamiento provoca precisamente una mayor diferencia de temperatura Ecuador-Polo (Ecuador igualmente cálido, pero en esta época encontramos un Polo Norte mucho más frío), agitándose la circulación general del hemisferio y acercando un tiempo muy inestable y frío hacia latitudes más bajas que en otros momentos del año.

Eso es lo que viene ocurriendo en las últimas semanas y, naturalmente, lo que debería seguir sucediendo durante los inmediatos meses; situaciones cada vez más frías e inestables en las latitudes medias a medida que avance el invierno.

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