¿Qué es una tormenta geomagnética y cómo puede afectarnos?

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En ciertas ocasiones, cuando se produce una llamarada solar, ‘saltan las alarmas’ en muchos ámbitos de la información en nuestro país y otras zonas del mundo, especialmente cuando dicha noticia llega a manos de los medios de comunicación.

Y es que la actividad solar puede llegar a tener cierta repercusión en nuestro planeta en forma de importantes tormentas geomagnéticas, las cuales pueden ser desde una intensidad leve y sin apenas consecuencias, hasta una de intensidad extrema y traer consigo diversos riesgos para para las comunicaciones mundiales, principalmente.

Este fenómeno suele provocar la aparición de intensas auroras boreales (en el hemisferio norte) y australes (en el hemisferio sur), y si dicha actividad es muy intensa, incluso las auroras pueden ser vistas en latitudes bastante más al sur de lo habitual, siendo un auténtico espectáculo natural en regiones muy próximas al círculo polar ártico.

¿Cómo se produce una tormenta geomagnética?

En la superficie del Sol encontramos numerosas explosiones llamadas ‘fulguraciones’, en las que se produce una enorme emisión de gases y radiación hacia el espacio, pudiendo alcanzar a los planetas circundantes.

A veces, estas explosiones van mucho más allá y se produce lo que se conoce como una Eyección de Masa Coronal (o CME); una explosión en la que, además de ir acompañada de una gran cantidad de radiación (igual que la fulguración), se produce una eyección de plasma hacia el espacio que también puede llegar a alcanzar la Tierra.

Para que nos hagamos una idea, es como un brazo de energía que sale desde Sol y se expande a través del espacio en los días siguientes a la explosión.

Cuando tiene lugar una eyección de masa coronal geoefectiva (es decir, que ‘apunta’ hacia la Tierra), días después nos alcanza su onda de choque y el campo magnético de nuestro planeta sufre una gran sacudida, trayendo como resultado una tormenta geomagnética en la Tierra.

En ocasiones, con tormentas geomagnéticas severas, han llegado a verse auroras en Francia, Alemania, norte de Italia y, por supuesto, en extensas zonas del norte del continente europeo, Norteamérica y Asia.

De hecho, incluso hay constancia de algunas auroras vistas desde España (en las comunidades del extremo norte sobre todo), aunque realmente hay muy poca documentación de ello en nuestro país.

 

¿Efectos nocivos para las personas?

Este fenómeno no debe asustar a nadie, ya que el campo magnético de la Tierra nos protege constantemente de la mayor parte de la actividad solar.

Tan sólo se cree que estas tormentas pueden tener algún efecto en nuestro sistema nervioso, pero en ningún caso hasta el punto de llegar a ser dañino para las personas. Por tanto, en condiciones normales, estos fenómenos no representan un peligro directo para la población.

Sin embargo, cuando se produce una tormenta solar severa o extrema (del tipo G4 o G5 -el máximo-), se produce una violenta sacudida en el campo magnético, comprimiéndose y siendo probables diversos errores en los sistemas de navegación y comunicación, GPS, satélites, radio, entre otras cosas.

Por otro lado, frecuentemente se suelen relacionar los terremotos con eventos extremos de actividad solar y tormentas geomagnéticas, aunque las relaciones entre estos fenómenos todavía no están del todo aclaradas por los científicos a día de hoy.

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